Una dificultad añadida del castellano para el aprendizaje de las tablas de multiplicar es que, durante el «cantado» de las mismas y en favor de la rapidez, se sacrifica la comprensión al sustituir la palabra «veces» por el término monosílabo «por» (forma abreviada de «multiplicado por»).
Esta dificultad es compartida con otras lenguas ibéricas —y también con el italiano— en las que el término equivalente a «veces» es bisilábico: gallego-castellano (veces [beθes]), portugués (vezes [´vezɨʃ]), valenciano-catalán (vegades [vəˈɣaðəs]), euskera (bider [biˈdeɾ]), italiano (volte [ˈvɔlte]).
No obstante, en lenguas como el francés (fois [fwa]), el inglés (times [taɪmz]) o el alemán (mal [maːl]), desde un punto de vista fonético, la traducción del término “veces” es monosilábica.
Así, en estas últimas lenguas, el «cantado» de las tablas no penaliza la comprensión, ya que no es necesario recurrir a una fórmula abreviada como “por”.
Lo que implica que si un alumno comprende, por ejemplo, que 2 veces 9 son 18, realmente domina la multiplicación 2 × 9. A partir de ahí, otras consideraciones pertenecen más al ámbito de la semántica que al de la aritmética (cuaderno, págs. 4 y 5):

No debemos olvidar que la multiplicación no es más que una suma de números iguales. Por ello, antes de iniciar el aprendizaje de la tabla del 2, deberíamos aprovechar de forma más eficiente los conocimientos previos del alumnado.
De hecho, en nuestra experiencia, la mayoría de los alumnos conoce los resultados de las sumas de 2 números iguales desde 1 + 1 hasta 10 + 10 antes de comenzar el aprendizaje de las tablas de multiplicar. Aunque presente, eso sí, mayores dificultades con 7 + 7 y con 9 + 9.
Por consiguiente, la secuencia lógica para favorecer una mejor comprensión sería, antes de aprender la tabla del 2, consolidar el conocimiento de las sumas de 2 números iguales desde 1 + 1 hasta 10 + 10.
Dicho de otro modo, no deberíamos perseguir que un alumno aprendiera que 7 + 7 son 14 porque previamente hubiera memorizado que 2 × 7 son 14, sino justo al contrario: que comprenda que 2 veces 7 son 14 porque 7 + 7 también lo son.
Es decir, el alumnado debería llegar a la multiplicación a través de la suma, y no al revés (cuaderno, págs. 2 y 3):
Porque, si bien la multiplicación es conmutativa y el orden de los factores no altera el producto, su aprendizaje no siempre es conmutativo, pues el orden en que se adquieren los conocimientos sí puede alterar la comprensión.





